Mi reflexión sobre mi primer día en Venezuela – Somos borregos y una manada mansa


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El jueves 13 de abril llegué a Venezuela, el país donde crecí y mi dearrollévenezuela

Les cuento cómo me fue ese día y cómo sentí un cúmulo de emociones.  Hubo altos y bajos emocionales y de ver con sorpresa la respuesta de mi propia familia a ciertos eventos.

 

9:00am

Tuve la alegría de ver a mis padres junto a uno de mis hermanos y mi tío.  Una emoción y una alegría bastante grande sin lugar a dudas.  Llegué a la mañana a Caracas y entre cuentos y cuentos me acosté a eso de las 11 de la mañana para descansar un rato porque llevaba 28 horas sin dormir.  El vuelo a CCS sale a las 5:30am y hay que estar alrededor de las 2:30-3:00am para hacer el chequeo; entonces ese día no se duerme.

1:30pm

A la 1:30pm me despierto nuevamente y almuerzo con mi familia. Echamos más cuentos, hay más compartir y estoy contento de estar aquí, de llegar a mi tierra al lugar donde crecí y que me trae muchos recuerdos. Terminamos de comer y mi papá y mi tío salen de la casa.

A eso de las 3:00pm suena el teléfono de la casa y mi mamá contesta.  Yo estoy en la sala y escucho a mi mamá gritar mi nombre: Yasú!! Yasú!!.  Con apuro me llama a que me vista para salir al mercado que ha llegado harina PAN y tenemos que apurarnos para poder comprar.  Me visto, preparo mi cartera con mi cédula venezolana y salimos con toda disposición a comprar harina PAN para la casa.  Para mí no es ningún secreto la situación del país y las filas que se arman para comprar comida, lo veo a diario en mis redes sociales y no supone ninguna sorpresa. Voy con entusiasmo a ayudar a mi familiar a traer más comida.

 

Los simples eventos que me llevaron a la reflexión
  1. En el mercado nos encontramos con mi papá y mi tío quienes ya estaban ahí y quienes nos habían guardado las harinas.  Obvio que esto hace que algunas personas se molesten y comiencen a hablar de nosotros y nos hacemos foco como enemigos.  Aquí es donde comienzo a hacer mis primeras reflexiones que más adelante les voy a contar.
  2. Hacemos la cola, larga obviamente y al momento de pagar el cajero me pide colocar mis huellas digitales en una máquina sofisticada que sabe quién eres, incluso si tienes años sin ir al país.  Aquí reluce mi segunda reflexión del día que también más adelante les cuento en este mismo post.
  3. Llegamos a la casa y al momento de entrar en el ascensor, tanto mi tío como mi mamá y mi papá hablan de la increíble suerte que tuvieron el día de hoy de poder llevar a la casa 8 harina PAN.  Se relucen de ser los primeros en pagar las harinas y de poder llevarse tal cantidad de harina.  Aquí es donde llega mi tercera reflexión.
mis REFLEXIONES sobre lo ocurrido

Es indignante ver como una sociedad se acostumbra poco a poco a las miserias, las alegrías por lo básico y el cómo hacer valer los derechos se convierte en motivo de celebración.

  1. Nosotros (la gente) no somos el enemigo de nadie.

La gente que compra y va al mercado sufre lo que todos sufren.  Aquí el enemigo no es el que se lleva una harina de más o 2, o el que se lleva 2 paquetes de arroz o el que se agarra un pollo para alimentar a su familia.  ¡¡LA GENTE COMÚN NO ES EL ENEMIGO!! Lo que quiere la dictadura es crear conflictos sublimes entre nosotros haciendo creer que la gente normal es la que se merece el repudio de la gente, los abucheos o  incluso la cárcel.  Es que ni siquiera los comercios que son obligados a respetar estar normas son los enemigos.  Tenemos que saber y tener bien claro contra quien es la protesta, quien es el verdadero enemigo

2. basta de humillaciones – no asuman que la gente es criminal

Yo me pregunto, ¿¿desde cuándo comprar es malo?? Yo hoy me sentí como un criminal al que tienen que vigilar a ver si rompe las reglas y compra más de lo que merece. Esa vaina tiene que parar.  Nosotros NO somos criminales, el comprar NO es un delito y no tienen por qué  tratar a los compradores de comida como unos criminales que solo quieren llevar más alimento para sus hogares.

El pedir tu huella para pagar es tan humillante, pero es que me sentí pateado por el gobierno.  Lo peor es que mi mamá me aclara que si uno compra más de dos veces en la semana se prende una luz roja que avisa y da una alerta.  Esta vaina tiene que parar.  No somos el enemigo al que tienen que apuntar y tampoco criminales a los que tienen que vigilar.

3. El humano es una manada mansa.  Somos borregos conformes con lo que un sistema nos lanza

Me impresionó muchísimo la respuesta de mi propia familia al celebrar y contar con tanta alegría los logros de llevar a la casa tanta harina (8 paquetes). Esto me hizo pensar que todos nos podemos convertir en borregos, manadas mansas y conformes con lo que nos lanzan.  Para mí fue un shock grande el ver lo que está sucediendo y cómo es el proceso de compra en mí país.  Estaba indignado y me sentía humillado por el trato agresivo de los abastecimientos y por todo esto que viví hoy.

Obviamente vengo de un país donde esto no sucede. Yo vivo en Panamá y allá tú puedes comprar lo que te dé la gana. Si quieres llevarte 40 paquetes de harina, te los llevas y nadie te va a pedir ninguna huella digital, ni te va a fichar para ver si vuelves mañana a comprar más, ni lanzan una alerta roja si vas más de dos veces a la semana.  Si tu quieres ir 20 veces al día, estas en tu derecho y lo puedes hacer, como en cualquier país donde se respeten los derechos básicos.

Venezuela tiene que salir ¡YA! de este gobierno opresor

Comprar no es ningún acto delictivo ni tampoco un derecho otorgado por este gobierno.  Arrecharse, molestarse, indignarse y protestar porque esto pasa es totalmente válido, necesario e incluso una obligación si todavía nos tenemos estima.  Comprar comida es algo que todos debemos hacer sin ninguna consecuencia.

Estamos trasladando nuestra felicidad a lo más básico y no nos estamos dando cuenta que estamos perdiendo lo grande.  La felicidad no está en poder conseguir 2 harinas y hacer únicamente 3 horas de cola, o sea por Dios.

Por esto es que tenemos que relevarnos en contra de este régimen totalitario, autoritario y dictatorial. Ya basta de la humillación y del trato criminal que han llevado a la gente de Venezuela. Lo que está pasando es algo serio, es abrazar la miseria con una sonrisa, es una transformación de la consciencia humana a una consciencia más básica, más animal donde comer y conseguir las cosas es el objetivo, el sueño de cada día.

Es una vaina que no voy a volver a aceptar y que de pana tiene que cambiar.  NO es posible que esto esté pasando en el país más rico del mundo mi hermano.

Tenemos que despertar

Tenemos que despertar, ya tenemos que dejar de ser la manada santa y mansa que hace todo lo que el amo le diga que hacer.

Estamos cayendo en lo más bajo del ser humando.  El día de mañana darán mierda y aplaudiremos por haber conseguido mierda.

Tenemos que revisar qué es lo que está pasando con nosotros y exigir una vida mejor.  Dar el todo por el todo para que los gobiernos dictatoriales, opresores y humillantes del mundo salgas de una vez por todas y no vuelvan más, y exigir a los gobernantes el trato que merecemos como personas civilizadas del mundo.

Lo que sucedió hoy y mis reflexiones no tienen que ver solo con Venezuela.  Estas humillaciones se han visto repetidamente a lo largo de la historia.  Lo mismo ha ocurrido en Europa, Asia y América entonces no creo que sea una peculiaridad del venezolano, o del latinoamericano.  Simplemente es parte de la condición humana y lamentablemente son pocos los que actúan frente a esto.

Venezuela y su gente necesita recuperar su dignidad, sus sueños, su verdadera patria

Éxito y bendiciones.